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Tomé contacto con la
cultura afro en el año 1987 y absolutamente
apasionada, comenzé a dar clases de danza afro en
1997. En ese momento, mi inquietud era encontrar una
forma de transmitir la danza afro en un entorno en
el que no eran muy visibles estas manifestaciones
culturales, y teniendo en cuenta las características
y costumbres de la sociedad porteña, que de alguna
manera, también conforman nuestros modos y posturas
corporales.
A partir de allí,
fui desarrollando un esquema de transmisión, que
mantiene su escencia, pero al mismo tiempo, se va
transformando permanentemente de acuerdo a los
cambios que se suceden en el entorno y en mí misma.
Mi trabajo versa
sobre la danza afro en general y mis vivencias me
condujeron a profundizar sobre la temática de
Orixás. En lo didáctico, me entusiasma la
posibilidad que me brinda la cultura afro para
enseñar a bailar sin la utilización de técnicas
tradicionales.
Y en un sentido más
amplio, este trabajo apunta a valorizar la presencia
negra en nuestra cultura, sobre todo aquí en Buenos
Aires, donde ha sido negada sistemáticamente en el
transcurso de su historia. |